La Ciudad de Albarracín es Monumento Nacional desde junio de 1961. En diciembre de 1996 recibió la medalla de oro al merito en las bellas artes y actualmente se encuentra propuesta por la UNESCO para ser declarada Patrimonio de la Humanidad.
El casco antiguo es un conjunto de callejuelas estrechas y empedradas, de tortuoso trazado medieval. Casas en mampostería y ocre (algunas de ellas colgadas), balconadas y artesonados de madera, portalones, murallas, torreones, museos, iglesias... y el castillo coronando la villa.
Todo lo que alcanza la vista es piedra, madera y forja. Sus calles, sus casas, y todo sue entramado, respeta la estética de la época medieval, comenzando por los materiales utilizados en su construcción.
Está asentado sobre las faldas de la montaña, rodeada por su impresionante muralla, y por el otro lado por el río Guadalaviar, que en tiempo de contiendas hacía de foso natural.
A parte de su encanto cultural también podemos disfrutar de su atractivo natural; como el sendero fluvial que discurre por las orillas del río Guadalaviar. Es espectacular en otoño con sus colores amarillos y rojizos, y refrescante en verano.
Y cómo no, no nos podemos ovidar de su sede de DinópolisMar Numus, dedicada a los habitantes del antiguo Mar de Tethys, precursor del actual Mediterráneo, donde podemos contemplar también un fragmento de un hueso fosilizado encontrado aquí, en Rubiales.